La nueva manera de ver la música y la partitura

El mundo ha trabajado bastante para tergiversar, primitivizar y mitologizar la vida de los compositores geniales. Los principales acontecimientos de su vida han sido deformados, desfigurados, las ideas principales han sido transmitidas falseadas. Casi es imposible llegar a encontrar el rostro original de Beethoven, Mozart, Tchaikovsky...

Es necesaria una nueva manera de ver la música y la partitura. Para mí la partitura, así como el hombre, no es algo acabado, reducido a un esquema: si han puesto 'forte', toca forte; si han puesto 'rápido', toca rápido. Las notas son una escritura cifrada, una escritura misteriosa. El compositor vive su propia vida, pero cada una de sus obras también vive su vida especial, se revela por primera vez como un código, aguardando la hora en la cual lo podrán descifrar.



La música es un contexto cifrado de manera milagrosa y luminófora, que desciende de lo alto. Es la revelación de la Divinidad sujeta al descifre, que es siempre nueva e incluye códigos universales de todos los mundos. Cuanto más rica es la personalidad, más iniciada está en la dimensión del univérsum intergaláctico de la bondad, del amor y de la pureza; más se le revela la nueva escritura cifrada, empieza a sonar la música que suena detrás de las notas.
El acto de aprender el texto notográfico para mí es sagrado. Lo interpreto, ya oyéndolo (!).

fragmento del libro "El Fortepiano como Orfeón"