El castillo musical del Grial

La música auténtica encuentra su origen y arquetipo en la Atlántida. La música verdadera no sólo purifica sino que también destruye los bacilos del mal, levanta de la tierra y eleva la mente a las más altas esferas. La música tiene el don y la virtud de recuperar y afinar nuestro instrumento interior además de abrir el potencial del corazón espiritual. 

La música y el hombre se conocen desde lo interior, desde dentro. La música es la mediadora entre el mundo celestial y el terrenal y sus instrumentos beatos son los ungidos, orfeos, beethovenes, mozarts, etc.  


Cuando decimos que la música procede de la Atlántida, no la exterior sonorizada acústicamente en los conciertos con instrumentos musicales, sino la música infinita de un Reino divino que suena en los castillos interiores del hombre. El hombre es el órgano solar potencial, cuyos tonos deben ser recuperados, afinados; entonces podrá sonar magníficamente.