Beethoven sin boxeo

La Quinta sinfonía de Beethoven es una de las obras más trilladas del repertorio clásico musical mundial. 
Desde el principio del transcurso de la historia de la música se inculca que el tema general de la Quinta sinfonía es "el destino que llama la puerta". Beethoven tiene el aspecto de un palurdo firme que entra en combate: dice que aunque sus manos tiemblan, ¡cogerá el destino por el pescuezo!..
¡Una locura total! ¡Es la música de la bondad sin límites, no hay ningún golpe del hado del destino aquí! No se puede morder el anzuelo de la seducción de los dobles forte - "¡¡no le deis puñetazos a Beethoven!!" solía decir mi genial pedagoga María Yu.


Adoro a Beethoven. Él hace más bondadoso a todo el mundo. 
No puede una persona, a la que el mundo espiritual es comprensible, golpear, retumbar, volverse loco, coger el destino por el pescuezo. 
Es la música de la sencillez sin límites, de la bondad y misericordia más allá de los límites. En ella hay pasional, desierto, soledad, dudas y perplejidad, consuelo y triunfo. 
¡Pero en esta música NO HAY MAL! Precisamente en eso consiste la genialidad de Beethoven.


Juan de San Grial, "El Fortepiano como Orfeón"

El fortepiano como Orfeón


La interpretación musical es una prédica en su sentido directo, además es una prédica de carácter profético. Nada más puede, salvo la música, abrir la gracia de las esferas celestiales.

¡La música es una incesante revelación! Siempre por primera vez. El músico verdadero cada vez lo descubre.
Las cuatro etapas más esenciales para interpretar la música:

1. TENER EL MENSAJE: Tener algo para decir (¡es lo más importante!)

2. ABRIR PARA SÍ LA MÚSICA: Tratar las notas no de manera formal, sino como una cifrografía. Comprender que detrás de las notas está el mundo espiritual, el acuario acústico espiritual.

3. ENTRAR EN EL TEJIDO ESPIRITUAL DE LA OBRA: llegar a oírlo con el oído interior.

4. OBSEQUIAR LA OBRA MUSICAL AL OYENTE COMO UNA REVELACIÓN: Sonorizarla por primera vez.

Cuando el músico tiene presentes todos estos componentes, suena la música divina, mientras su encanto llega hasta el corazón.