El castillo musical del Grial

La música auténtica encuentra su origen y arquetipo en la Atlántida. La música verdadera no sólo purifica sino que también destruye los bacilos del mal, levanta de la tierra y eleva la mente a las más altas esferas. La música tiene el don y la virtud de recuperar y afinar nuestro instrumento interior además de abrir el potencial del corazón espiritual. 

La música y el hombre se conocen desde lo interior, desde dentro. La música es la mediadora entre el mundo celestial y el terrenal y sus instrumentos beatos son los ungidos, orfeos, beethovenes, mozarts, etc.  


Cuando decimos que la música procede de la Atlántida, no la exterior sonorizada acústicamente en los conciertos con instrumentos musicales, sino la música infinita de un Reino divino que suena en los castillos interiores del hombre. El hombre es el órgano solar potencial, cuyos tonos deben ser recuperados, afinados; entonces podrá sonar magníficamente.



Nosotros pensamos que uno de los 144 castillos interiores del hombre es el Castillo musical del Grial. Yosif Brodski decía que en cada uno de nosotros está Bach, que en cada uno de nosotros está Dios. Juan de San Grial dice: "¡Oh! Si la humanidad aprendiera a vencer no con las cabezas de combates nucleares sino a través de los luminosos cantares, con la lira de los ungidos que cantan su canción del Amor Fino del Cisne. La música es la manera de encontrar el altar interior en la persona, llegar hasta el hombre verdadero".


Juan de San Grial anhela recuperar en el hombre los lazos con la divinidad, en su obra musical muestra como el idioma de la divinidad se manifiesta a través de la música y el alma siente el sosiego no terrenal. Él es un virtuoso del piano, gran humanista, poeta y hombre divino de paz. Abre al mundo las esferas musicales que pertenecen a la Tierra como planeta del puro amor.


Beethoven ve los órganos en los templos interiores, ¡Dios suena en su corazón y le habla con lenguaje musical! Suena en millones de corazones pero la gente está durmiendo y no oye nada. Beethoven recordará a la humanidad al Padre que ama, sobre la bondad que la humanidad ha olvidado y traicionado. Sobre el Amor y la Pureza que ella desea y no puede hallar. Sobre la fraternidad que vencerá a la orfandad universal, a la soledad, al abandono, a la maldad y a la indiferencia. Beethoven ha descubierto el potencial divino del hombre, el elíseo en el interior. Para la liberación de estas energías celestiales vale la pena vivir y testificar sobre este hombre ideal solar.


Para los ungidos, cristos musicales, trovadores medievales, minnesingeres y menestriles, la música del Reino significaba el grado en que el oído espiritual se perforaba y la mente crística se ungía para oír los cantos angelicales. Los cátaros llegaban al nivel en que se les revelaban las armonías de las esferas celestiales, el sonido y los acordes milagrosos y graciosos de los querubines que estaban ante el trono de la divinidad. 

La sosegadísima luz de la música cátara, de los trovadores medievales, se lograba a condición de la completa purificación de la mente y el oído interior. La diferencia que tienen sobre las partituras de los intérpretes y músicos comunes, consiste en la infinidad y la irrepetibilidad. No era explicable en lengua humana, era incomprensible, inalcanzable. Cada uno de los gestos de los cátaros miradas y sonrisas eran sinfónicamente hermosos, musicalmente perfectos.

Nosotros queremos invitar desde el corazón de nuestra fraternidad a todas las personas para que puedan escuchar una música diferente, con otros sonidos y otras profundidades. La revelación de las esferas puras desde lo interior del corazón, donde el alma se colma y se sosiega, cuando el alma recibe el consolaméntum cátaro.

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